Y es que estos ecologistas cada día están más locos. Yo me considero ecologista, en el sentido de cuidar la naturaleza, pero fijense en el caso de esta ecologista.
Barbara vive en Gran Bretaña. Su amiga se casa en Australia y le ha invitado como dama de honor. El problema es que no piensa ir en avión hasta el destino ya que comenta que contaminaría en exceso. Sus planes son los siguientes:
-Londres-Moscú en autobús.
-Moscú-Pekín en el transiberiano.
-Desde Pekín cruzará China, Vietnam, Laos, Tailandia y Malasia en tren y en autobús hasta llegar a Singapur, donde se embarcará con rumbo a su meta: Brisbane.
Por cierto, puestos a no contaminar, podría ir a nado el tramo final.
Lo importante es que Haddrill pagará un precio cuatro veces superior al del billete de avión y tardará 49 veces más en cruzar medio mundo por tierra y mar.
¿Sería más util si esa diferencia de precio la empleara en alguna obra o acción ecológica que pagarla por no ir en contra de sus principios? (el avión saldrá de todos modos, digo yo…).
Además, el traje de la boda lo llevará en la mochila durante el viaje. Espero que lleve también la plancha.
Fuente: efe






BlogoSquare
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