Limpieza de cielo y conciencias
Pasa a veces que tenemos la egoista necesidad de limpiar nuestras conciencias. Hay varias formas de hacerlo, desde cediendo un asiento a una anciana (pero que buenas personas somos!) hasta dando una limosna a un pobre. En este último caso el único efecto que se produce es en nosotros (que generoso soy! ya dormiré mejor esta noche) y no en el que recibe ya que unos céntimos os aseguro que no le arreglarán la vida.
En mi reciente viaje a Casablanca pude ver esta limpieza de conciencias aplicada a los políticos -quién si no. Es una de las ciudades con más polución del mundo. En el aeropuerto tienen unas cuantas placas solares y anuncian a bombo y platillo los gases de CO2 que están ahorrando en emisiones.
Buen intento, señores. Posiblemente se consideren un país que apoya al medioambiente a partir de ahora. Lástima que no tienen en cuenta que para llegar al aeropuerto el olor a veces se hace imposible debido a la polución.
… Y es que 20 céntimos no es suficiente para limpiar una conciencia ni unas placas solares limpiarán el cielo.